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La grasa del jamón ibérico de bellota de calidad, una fuente de salud

La grasa es una parte irrenunciable del jamón ibérico de calidad que salta a la vista, la vemos en el color blanco marfil y en el amarillo pálido que recubre las mejores piezas. Está ahí, y su presencia no es en modo alguno un ‘adorno’ o un componente insustancial, no es una variable aglutinante de la carne del jamón ibérico, es muchísimo más que éso. La grasa es una responsable muy importante en la elaboración del jamón ibérico de calidad, desde el momento en el que equilibra el proceso de curación, evitando la desecación repentina en el estadio previo al de curado en las salas de maduración, cuando se controla el efecto curante de la sal.

Jamón ibérico de bellota: Equilibrio perfecto entre el placer del buen comer y la salud

Pero hay más, la grasa, o más bien los ácidos grasos del jamón ibérico de bellota, el de mayor calidad, tienen una gran importancia nutricional, añade al sistema de la circulación sanguínea una opción reguladora, la de controlar o reducir el LDL sanguíneo, lo que conocemos popularmente como el colesterol malo, aunque también proporcionan óptimos niveles para estimular el colesterol bueno, el que se reconoce con otras siglas: HDL.

La grasa del jamón ibérico de bellota es además una fuente de placer en la medida en que es en esa parte de la pieza de jamón donde reside el sabor auténtico y genuino del jamón ibérico de calidad. Las cualidades que reconocemos como jugosidad y estado de ternura, son una aportación de la grasa que vetea la pieza de jamón ibérico.

La calidad de la grasa es un signo de distinción, puesto que su masa amarillenta entreverada en el músculo significa que el animal ha hecho más ejercicio, en un medio natural. La grasa es la responsable de cualidades organolépticas muy positivas, al mejorar el sabor y la textura implica, además, que el cerdo ha sido alimentado con bellotas en la dehesa. Las bellotas aportan, también una mayor proporción de ácidos grasos monoinsaturados (sobre todo el ácido oleico) y proteínas de elevada calidad, lo que avala las propiedades nutricionales reconocidas para el jamón ibérico.

Hay que recordar, que las grasas contribuyen a mantener funciones vitales en nuestro organismo, como la posiblidad de incorporar energía para su funcionamiento, contribuir a formar parte de las estructuras de las células del organismo o transportar las vitaminas solubles en las grasas, o liposolubles. Las grasas son muy necesarias para nuestro organismo, por lo menos las grasas sanas del jamón ibérico de calidad.

La cantidad de grasas que contiene una pieza de jamón ibérico de bellota de 100 gramos, el tamaño de una lasca de corte tipo, por término medio, es de 4,5 gramos, tan poca cantidad, pero lo justo para ser altamente beneficiosa.
Todo no acaba aquí, las grasas se encuentran en el jamón ibérico de bellota de la mejor forma posible, equilibradas. La presencia más importante de entre las grasas presentes en el jamón ibérico de bellota es la del ácido graso más importante, el oléico, el que podemos reconocer en el aceite de oliva de toda la vida.

Estudios desarrollados por un departamento universitario irlandés han demostrado, incluso, una cualidad hasta ahora no contemplada en las llamadas dietas sanas. Pasar de ingerir ácidos grasos poliinsaturados, como los que proporciona el ácido linoléico, a hacerlo con ácidos grasos monoinsaturados, como el ácido oléico, como el que contiene el jamón ibérico de bellota en su composición; nada más y nada menos que mejora los niveles de colesterol en pacientes con diabetes.

En relación también con las grasas, lo que los expertos recomiendan es que el nivel de grasas de una dieta no supere el 35% del aporte total consumido por este concepto y que el nivel total de grasas saturadas no supere el 30%, algo que cumple con garantías el jamón ibérico de bellota, el de mayor calidad.

El consumidor actual, sensible a los valores de su dieta, en la medida en la que le pueden ayudar a superar, los problemas de sobrepeso, mira con recelo las grasas cuando saltan a la vista, como las que se dejan ver sobre las piezas de jamón ibérico, sin embargo, las partes oleosas de nuestro jamón ibérico son una reserva de salud que el consumidor aún ha de descubrir entre loncha y loncha de jamón.

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El jamón ibérico de bellota, en la carrera de las marcas de los atletas

Jamón para deportistas

El jamón de bellota es una excelente fuente de energía

El jamón ibérico, el de calidad, es un alimento completo que ayuda a la recuperación de los procesos anémicos, a reequilibrar las pérdidas de hierro consecuencia de la actividad menstrual femenina pero, también, a mejorar las marcas de los deportistas. El jamón ibérico es un alimento que contribuye al retraso de la fatiga a que se ven sometidos los atletas en su trabajo físico. Estos datos fueron analizados y publicados por un estudio desarrollado, en su día, por el Servicio Agrícola del Gobierno de Estados Unidos.

Los protagonistas del retraso de la aparición de la fatiga en el atleta es el resultado de la existencia en proporciones adecuadas de hierro, vitamina B y, en especial, de zinc. Además, el jamón ibérico de bellota, el de mayor calidad, es una fuente de regeneración orgánica, porque su composición contribuye a la regeneración celular, al tiempo que los dos centenares de aminoácidos que contienen las lonchas de jamón ibérico son la mejor garantía para la obtención de proteínas naturales y animales y la energía necesaria para el rendimiento físico más intenso.

El zinc que contienen las lonchas normales de jamón ibérico de bellota, de un peso de unos 100 gramos por pieza; ayudan a la liberación del anhídrido carbónico celular que activa una enzima especializada de nuestro organismo. El hierro, por otro lado, participa en diferentes procesos metabólicos celulares.

Una loncha de jamón ibérico de bellota, el de calidad contrastada, supone la ingestión de 2,3 miligramos de zinc, cuando las necesidades diarias para un deportista es de unos 15 miligramos. La cantidad de hierro contenida en la misma loncha es de 1,8 miligramos para la misma necesidad al día. Como vemos, un tentempié formado por menos de diez lonchas, son suficientes para cubrir esas necesidades del deportista en un día de trabajo. Y, además, con el mejor sabor, el mejor aroma, que sólo da un producto de calidad.

Un ‘efecto colateral’ del zinc es, por sorprendente que parezca, su potencial participación activa en los procesos sexuales humanos. Es afrodisíaco y contribuye a regular las funciones sexuales masculinas, participando en la mejora de la fertilidad del hombre. Un estudio clínico realizado para descubrir el alcance de los beneficios del zinc y su metabolización por el organismo, demostró sus cualidades. Se dio a un grupo de control formado por hombres de entre 20 y 40 años, apenas un 20% de sus necesidades diarias de zinc, sólo 3,5 miligramos al día, durante 63 jornadas. Todos tuvieron sensibles mermas de su rendimiento físico. Ese mismo grupo recibió la cantidad óptima del elemento, 15 miligramos diarios, durante dos meses y su nivel físico fue el óptimo en todos los casos.

El estudio demostró, en la misma línea, que la administración de 20 miligramos de zinc durante cinco días a la semana y durante tres meses, permiten a los adolescentes la mejora de su rendimiento escolar con una mayor capacidad de retención de conocimientos, la realización de tareas más precisas y un mejor nivel de atención en clase.

Una aportación regular de zinc y en hierro en la dieta de los jóvenes resulta necesaria para mejorar las bondades de estos minerales y para evitar los efecto contrasrios de un déficit de éstos. Durante la niñez y la juventud se pone de relieve una mayor necesidad de nutrientes, porque niños y adolescentes se hallan en la etapa de crecimiento y desarrollo físico y mental. Las proteínas son los principales nutrientes requeridos, los llamados macronutrientes, y en cuanto a micronutrientes, hierro y zinc, son necesarios en la formación de tejidos y para prevenir las señaladas anemias.

A partir de ahora, los deportistas de élite tendrán que devorar jamón ibérico de bellota en sus concentraciones si quieren mejorar sus marcas deportivas. De cualquier marca, porque el jamón ibérico de bellota de calidad, siempre será el mejor.