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El jamón de bellota reduce los procesos de envejecimiento del organismo

Algunos compuestos químicos operan como antioxidantes. Frenan el proceso natural de deterioro y de envejecimiento de las células. Algunos de esos compuestos son la carnitina y la vitamina E, que se ha demostrado que están presentes en las lonchas, en la carne del jamón de bellota de calidad.

Una alimentación sana y en especial el jamón ibérico de bellota con su alto contenido en antioxidntes, frenan el envejecimiento

Una base antioxidante que parece provenir de la alimentación especial del cerdo ibérico en montanera y que estudios de campo realizados sobre una población de referencia de personas de edad avanzada demostraron buenas propiedades para la detención también de los procesos naturales de envejecimiento de las células humanas.

Los estudios han demostrado que el tipo de grasa que presentan las piezas de jamón ibérico forman parte de los mejores nutrientes de una dieta para la salud. Se trata de cantidades importantes de grasas y de grasa buena, porque presentan una alta proporción de ácido oléico. Y por si fuera poco, los lípidos que contiene la carne del jamón ibérico de calidad son del tipo monoinsaturado, que aportan también beneficios para la salud humana.

El ácido graso monoinsaturado es mucho más resistente a los procesos naturales de oxidación que los llamados poliinsaturados que se han hecho muy conocidos por estar presentes en el maíz, en la soja, en las nueces, en la calabaza o en el pescado azul, pero sobre todo, por ser reconocido popularmente como ácidos omega 3 y omega 6.

Los especialistas que han estudiado las variables del jamón ibérico de bellota creen estar en la pista cierta del origen de tanta bondad alimenticia. Los efectos antioxidantes se deben, según esas sospechas, a los valores del propio jamón ibérico, en especial los altos niveles de carnitina y de vitamina E.

La carnitina es una amina, un constituyente básico, responsable del transporte de los ácidos grasos al interior de las mitocondrias, una pequeña porción de las células encargada de la producción de energía. La disminución de la carnitina, por contra, produce una disminución de la energía en las células y un aumento del tejido adiposo, las grasas.

Un dato, la presencia de carnitina en los recién nacidos depende de la presencia de ésta en el organismo de la madre. Un argumento más a favor del consumo de jamón ibérico de calidad entre las embarazadas. Un jamón ibérico, controlado, como sólo se puede decir de los que están sometidos a los rigurosos métodos de las denominaciones de origen.

La carnitina llega al jamón ibérico de una forma indirecta, pero que demuestra la importancia de la alimentación natural y sana de los cerdos ibéricos que se utilizan como materia prima para la creación de las piezas de jamón ibérico de bellota b. La carnitina está presente en las bellotas que comen los cerdos ibéricos en la montanera en la dehesa, en el momento en el que pacen libremente comiendo de los frutos de encinas y queijos.

El valor del jamón ibérico de bellota como antioxidante se ha llegado a comprobar en el desarrollo de un estudio de campo en el que participaron los ancianos de una residencia de mayores española. El estudio, realizado en un centro de mayores de la provincia de Salamanca, propuso medir los niveles de proteínas de la dieta de los mayores seleccionados y sustituir ese aporte por un equivalente de jamón ibérico de calidad.

Los otros aportes alimenticios se mantuvieron, al igual que los hábitos alimenticios anteriores de los mayores, su ejercicio habitual o sus momentos de descanso, vigilia y otras actividades cotidianas. Al tiempo que se les modificó la alimentación, se les consideraron los parámetros puramente biológicos y psicosociales que sirvieron también como referencia para evaluar el impacto de la nueva dieta.

Después de seis semanas de ser alimentados con las proteínas que les aportaba el jamón ibérico de calidad, se les midió nuevamente la presión arterial, se les hicieron análisis de sangre o peso. Y se comprobó que la ingesta regular de jamón ibérico, había mejorado la presencia de antioxidantes en su organismo y mejorado notablemente algunos de sus inconvenientes de salud.

Uno de los datos que más llamó la atención de los especialistas fue la reducción significativa, y en un periodo de apenas mes y medio, de la tensión en todos los ancianos que sufrían desestabilzaciones habituales, en especial, por exceso.

El jamón ibérico de bellota reduce los procesos de envejecimiento del organismo de una forma aparentemente más eficaz de como lo hace un producto de la dieta mediterránea, el aceite de oliva.

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La grasa del jamón ibérico de bellota de calidad, una fuente de salud

La grasa es una parte irrenunciable del jamón ibérico de calidad que salta a la vista, la vemos en el color blanco marfil y en el amarillo pálido que recubre las mejores piezas. Está ahí, y su presencia no es en modo alguno un ‘adorno’ o un componente insustancial, no es una variable aglutinante de la carne del jamón ibérico, es muchísimo más que éso. La grasa es una responsable muy importante en la elaboración del jamón ibérico de calidad, desde el momento en el que equilibra el proceso de curación, evitando la desecación repentina en el estadio previo al de curado en las salas de maduración, cuando se controla el efecto curante de la sal.

Jamón ibérico de bellota: Equilibrio perfecto entre el placer del buen comer y la salud

Pero hay más, la grasa, o más bien los ácidos grasos del jamón ibérico de bellota, el de mayor calidad, tienen una gran importancia nutricional, añade al sistema de la circulación sanguínea una opción reguladora, la de controlar o reducir el LDL sanguíneo, lo que conocemos popularmente como el colesterol malo, aunque también proporcionan óptimos niveles para estimular el colesterol bueno, el que se reconoce con otras siglas: HDL.

La grasa del jamón ibérico de bellota es además una fuente de placer en la medida en que es en esa parte de la pieza de jamón donde reside el sabor auténtico y genuino del jamón ibérico de calidad. Las cualidades que reconocemos como jugosidad y estado de ternura, son una aportación de la grasa que vetea la pieza de jamón ibérico.

La calidad de la grasa es un signo de distinción, puesto que su masa amarillenta entreverada en el músculo significa que el animal ha hecho más ejercicio, en un medio natural. La grasa es la responsable de cualidades organolépticas muy positivas, al mejorar el sabor y la textura implica, además, que el cerdo ha sido alimentado con bellotas en la dehesa. Las bellotas aportan, también una mayor proporción de ácidos grasos monoinsaturados (sobre todo el ácido oleico) y proteínas de elevada calidad, lo que avala las propiedades nutricionales reconocidas para el jamón ibérico.

Hay que recordar, que las grasas contribuyen a mantener funciones vitales en nuestro organismo, como la posiblidad de incorporar energía para su funcionamiento, contribuir a formar parte de las estructuras de las células del organismo o transportar las vitaminas solubles en las grasas, o liposolubles. Las grasas son muy necesarias para nuestro organismo, por lo menos las grasas sanas del jamón ibérico de calidad.

La cantidad de grasas que contiene una pieza de jamón ibérico de bellota de 100 gramos, el tamaño de una lasca de corte tipo, por término medio, es de 4,5 gramos, tan poca cantidad, pero lo justo para ser altamente beneficiosa.
Todo no acaba aquí, las grasas se encuentran en el jamón ibérico de bellota de la mejor forma posible, equilibradas. La presencia más importante de entre las grasas presentes en el jamón ibérico de bellota es la del ácido graso más importante, el oléico, el que podemos reconocer en el aceite de oliva de toda la vida.

Estudios desarrollados por un departamento universitario irlandés han demostrado, incluso, una cualidad hasta ahora no contemplada en las llamadas dietas sanas. Pasar de ingerir ácidos grasos poliinsaturados, como los que proporciona el ácido linoléico, a hacerlo con ácidos grasos monoinsaturados, como el ácido oléico, como el que contiene el jamón ibérico de bellota en su composición; nada más y nada menos que mejora los niveles de colesterol en pacientes con diabetes.

En relación también con las grasas, lo que los expertos recomiendan es que el nivel de grasas de una dieta no supere el 35% del aporte total consumido por este concepto y que el nivel total de grasas saturadas no supere el 30%, algo que cumple con garantías el jamón ibérico de bellota, el de mayor calidad.

El consumidor actual, sensible a los valores de su dieta, en la medida en la que le pueden ayudar a superar, los problemas de sobrepeso, mira con recelo las grasas cuando saltan a la vista, como las que se dejan ver sobre las piezas de jamón ibérico, sin embargo, las partes oleosas de nuestro jamón ibérico son una reserva de salud que el consumidor aún ha de descubrir entre loncha y loncha de jamón.