El jamón ibérico de bellota, fuente de hierro y de vida

El jamón ibérico de bellota no es un manjar de dioses, pero casi, poco le falta. A su sabor, a su agradable textura al paladar, siempre se le había añadido el marchamo de alimento de primer orden por el valor nutricional de su composición.

¿No es mucho mejor alternativa el jamón ibérico para el aporte de hierro y vitaminas? 🙂

Siempre se ha recomendado a jóvenes en fase de crecimiento, a las personas que necesitan un refuerzo en su dieta por el efecto beneficioso que procuran las piezas, lonchas y tacos de jamón ibérico de bellota, ricos en aceites saludables que reducen el colesterol en sangre, pero también en vitaminas y en minerales, necesarios para dar y mantener nuestra salud.

Y jamón ibérico de bellota rico en hierro. El color rojizo, hasta el sabor ligeramente ferruginoso del jamón ibérico de bellota de calidad es una de las demostraciones más palpables de que el producto es rico en ese mineral. Lo hemos sabido siempre. Pero lo que no llegábamos a adivinar es hasta donde era beneficiosa esa proporción natural del jamón ibérico curado y con calidad contrastada.

La Universidad de Granada y el Centro Tecnológico Andaluz del Sector Cárnico (TEICA) finalmente nos han sacado de dudas y han puesto las cosas en su sitio con un estudio que ha acabado por convertirse en una más de las investigaciones que, como certificaciones, corroboran la calidad del jamón ibérico.

El estudio en cuestión demuestra con la experiencia basada en el análisis de los resultados de una población testada que el jamón ibérico proporciona nada menos que el 45% de las necesidades de hierro de la ingesta que se recomienda para la población masculina de España y el 23% de la de las mujeres que presentan unas necesidades mayores como consecuencia de un metabolismo diferenciado.

La investigación, como decimos la primera y más completa en su género sobre la incidencia de los valores nutricionales del hierro en la alimentación de los ciudadanos de este país, ha introducido la variable novedosa de la diferencia nutricional que plantea al consumidor la ingesta de carne de jamón ibérico de bellota de acuerdo con la raza del animal y su alimentación.

El estudio demostró que, además del hierro, se descubrieron trazas importantes de zinc, y de vitamina B1 y B2, algo que ya se sabía, pero también de las de la familia B3 y B6.

El aporte de zinc contenido en las piezas de jamón ibérico de bellota del estudio que fueron consumidas por los individuos testados representaron entre el 25% y el 36% de sus necesidades alimenticias de este metal. El zinc es uno de los elementos más valorados en las dietas de bebés y de los jóvenes.

En el caso de los niños pequeños para el desarrollo correcto durante la lactancia. En el caso de los jóvenes, como refuerzo del sistema inmunitario y para el adecuado desarrollo del sistema muscular. Todo contenido en dos tipos calidades, la de jamón ibérico de bellota y la de jamón ibérico de cebo de campo

La vitamina B1, llamada también tiamina, está presente en el metabolismo de los carbohidratos que intervienen, a su vez, en la dotación de la energía necesaria para las funciones vitales del organismo humano.

En el caso de la vitamina B2, la riboflavina, también está relacionada con la asimilación metabólica de las grasas, de las proteínas y de los carbohidratos. Además, la riboflavina favorece la regeneración de la piel y de las mucosas y de manera muy especial para el desarrollo de la córnea y en último término para la misma capacidad de visión.

La vitamina B3, la niacina, participa en los procesos de eliminación de las sustancias tóxicas del organismo y en el desarrollo hormonal, en unos casos las sexuales y en otros las que controlan el stress .

Por último, la vitamina B6, la piridoxina, presente también en la carne del jamón ibérico de bellota, es un componente básico para mantener en orden las funciones cerebrales. Se suele decir de la vitamina B6 que es la que gobierna el estado de ánimo, por ejemplo, contribuyendo a la elaboración de la serotonina, cuya abundancia disipa la aparición del stress, las depresiones y, aunque no está suficientemente demostrado, también el síndrome postmenstrual.

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One response to this post.

  1. Posted by jumiug on diciembre 9, 2012 at 3:32 pm

    ñam, ñam que rico es el jamon…. se me hace boca agua

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